
No puedo creer que el alma de algunas personas tenga tanta maldad. Quien anduvo por las sierras, y se sintió bendito por tanta belleza y tanta bondad de la naturaleza, que cura a los que padecen enfermedades respiratorias y pulmonares graves, no puede pasar por alto esta tragedia.
Porqué herimos la tierra, la vida; porqué somos tan malos.
No hay palabras...
Acá, en la distancia física, desde la ciudad de Buenos Aires, me siento tan impotente. Mi único homenaje a esa tierra bendita por Dios, es esta congoja y esta pena.
Hoy cuando entré en la webcam de Capilla del Monte y vi la imagen a tiempo real del majestuoso Uritorco, me saltaron las lágrimas; y a pesar del dolor que sentía, me puso bien comprobar lo profundo del amor que siento por ese pedazo de mi país.
Que Dios nos perdone.
Foto: imagen satelital de los focos de incendio en La Cumbre y Capilla del Monte.




